domingo, 13 de marzo de 2011

VISITA AL ASTILLERO NEREO

Sábado 12 de marzo de 2011
Los troncos de roble tal y como se han recibido de EE.UU.
El tronco después de pasar por la aserradora
Miembros de la Asociación de Granaderos junto al Galveztown
La Asociación de Granaderos y Damas de Gálvez de Macharaviaya visitó el Astillero Nereo, situado entre los Baños del Carmen y el paseo marítimo de Pedregalejo.
Las primeras cuadernas que dan forma al Galveztown
Nos movía la curiosidad por ver y comprobar como va la construcción del bergantín Galveztown, navío que se está construyendo con la madera de roble donada por el pueblo de San Agustín (Texas, EE.UU.). Durante la jornada de visita fuimos atendidos por Pedro Pérez Frias, voluntario del astillero y por Alfonso Sánchez Guitar, responsable del astillero y uno de los pocos carpinteros de ribera que quedan en Málaga. Allí compartimos unos buenos momentos con aquellos voluntarios que acuden todos los sábados a trabajar y aportar su esfuerzo en este proyecto que pretende reconocer la figura de D. Bernardo de Gálvez, macharatungo que contribuyó decididamente a la independencia de las colonias norteamericanas del imperio británico. A la vez que se unen los pueblos de esta parte con los de allende de los mares. La historia se vuelve a recordar y no podemos olvidar que Macharaviaya, Málaga, España contribuyeron en gran medida a que las gentes de esas primeras trece colonias pudieran conseguir su sueño: Ser un país libre.
Creemos que eso es lo que simboliza el Galveztown hoy en el siglo XXI, muy distinto de aquel barco que entró solo en la bahía de Pensacola en 1781 para demostrar a todos que para conseguir empresas difíciles hay que arriesgar, e incluso la vida.
Nos indicaron que el proyecto no cuenta con ninguna ayuda, subvención ni patrocinio, ya que ninguna institución ha querido comprometerse. Así que una vez recibida la madera, solo se depende del trabajo de los voluntarios, que desinteresadamente van por el astillero a aportar su trabajo y esfuerzo. Desde aquí queremos hacer una llamada a todos aquellos que se sientan atraidos por este magnífico sueño, por si desean colaborar para que el sueño algún día pueda navegar por el Atlántico rumbo a las costas americanas. Pedro y Alfonso estarán encantados de recibirlos y enseñarles lo que pueden hacer.
No entendemos esas pequeñas polémicas basadas en diferencias de criterios, de medidas o detalles que enturbian más la imagen de un pueblo, que siempre se pierde más por tener los ojos malos, que por tener las ideas claras. Aprovechemos esta ocasión que nos brinda la historia para homenajear a aquellos paisanos que hicieron grandes hazañas que han quedado para la historia como algo inolvidable, por su valor , entrega y trascendencia. 
Me gustaría despedir esta reseña con las palabras que le envió D. Bernardo de Gálvez al Almirante D. José Calvo de Irizabal, al mando de la escuadra en el navío "San Ramón":

“Una bala de a treinta y dos recogida en el campamento, que conduzco y presento, es de las que reparte el Fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galveztown para quitarle el miedo.”.
 
Algún día veremos el proyecto navegando

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